viernes, 31 de diciembre de 2010

Otra vez aborreciendo el mundo

Me ha impresionado leer las antiguas entradas y ver lo pesimista que era hace tres años y medio.
Creo que ahora soy peor todavía.

La diferencia entre aquel yo de entonces y el de ahora, es que ahora tengo mis opiniones por experiencia y no por tratar de adivinar como es la vida.

Antes tenía, por hundido que estuviese, la vitalidad de escribir y expresar mis sentimientos. Ahora no me queda ni eso. No hay peor ciego que el que no quiere ver.

No hay ser más tonto que el que tiene fé, Pero la esperanza es el motor del hombre, porque le empuja a avanzar, no le paraliza como hace el miedo.

Espero algún día ser feliz